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JMAS advierte que lluvias golpean colectores viejos; Candelaria requiere cerca de 60 mdp y drenaje pluvial compete al Municipio

Ciudad Juárez.– El director ejecutivo de la JMAS, Marco Alberto Paredes Arroyo, advirtió que las lluvias están ejerciendo una presión adicional sobre una red sanitaria con colectores que ya presentan décadas de antigüedad, provocando hundimientos y brotes de aguas residuales. Como ejemplo señaló el colector Candelaria, cuya sustitución fue adelantada y requerirá una inversión cercana a los 60 millones de pesos. Al mismo tiempo, precisó que el drenaje pluvial corresponde principalmente al Gobierno Municipal, aunque la Junta participa en obras para evitar que los escurrimientos terminen dañando su infraestructura sanitaria.

Paredes explicó que Ciudad Juárez arrastra un rezago histórico en infraestructura para manejar el agua de lluvia. La distinción de responsabilidades está establecida desde 2017 en la legislación estatal: el diseño, ejecución, supervisión y mantenimiento del drenaje pluvial corresponde a las autoridades municipales, mientras que la JMAS opera fundamentalmente las redes de agua potable y alcantarillado sanitario. Sin embargo, el funcionario señaló que ambas instancias deben trabajar coordinadamente, ya que cuando grandes volúmenes de lluvia entran al drenaje sanitario pueden sobrecargar los colectores y generar daños. 

Uno de los casos más graves es el colector Candelaria, infraestructura con alrededor de cinco décadas de servicio que ha presentado hundimientos y brotes de aguas residuales en el sector oriente. Paredes explicó que la obra estaba prevista originalmente para finales de año, pero la problemática obligó a adelantar los trabajos. “La gente ya lo necesita”, señaló, al estimar una inversión cercana a 60 millones de pesos y un arranque de las obras en un plazo máximo aproximado de dos semanas. Reportes previos de la JMAS ya habían identificado el deterioro de su tubería de concreto y lo habían colocado entre las obras prioritarias. 

El problema se extiende a otros puntos de la ciudad. Entre enero y julio de 2026, la propia JMAS reportó 7 mil 231 atenciones relacionadas con el alcantarillado: cerca de 6 mil correspondieron a alcantarillas tapadas o brotes de aguas residuales y 202 a hundimientos en la red general. La dependencia ha señalado que estos últimos aparecen con mayor frecuencia en sectores del norponiente y oriente debido al desgaste de la infraestructura, mientras que los brotes de aguas negras se concentran especialmente en el suroriente, donde también influyen basura y otros materiales que obstruyen las tuberías. 

Paredes sostuvo que la estrategia de la Junta se está dividiendo en dos frentes: reemplazar colectores cuya vida útil está terminando y construir nueva infraestructura donde la capacidad existente ya resulta insuficiente. La reciente tromba volvió a evidenciar la relación entre ambos problemas: aunque el agua pluvial y el drenaje sanitario tienen funciones y responsables distintos, cuando la ciudad carece de suficiente infraestructura para captar los escurrimientos, parte de esa agua termina presionando una red sanitaria envejecida, aumentando el riesgo de colapsos, hundimientos y brotes.

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