Tonayán: el peligro de beber barato

Más que una elección de degustación, beber Tonayán ha sido hasta este momento un “error”, una salida y una “última opción” a la que ha recurrido Antonio cuando ya no hay más alcohol ni dinero y quiere seguir la fiesta. Como él, miles o quizá millones [nadie sabe la cifra] de jóvenes mexicanos se han convertido en consumidores frecuentes de esta bebida que satisface su bolsillo y está a la vuelta de la esquina.

“Te duelen los riñones y las piernas al siguiente día”, aseguró Antonio, pero “no se siente mucho el sabor cuando lo combinas con jugo”, dijo. El joven de 27 años explicó que no va solo cuando se trata de armar el trago: “yo he visto chavos en la Roma que a las tres de la mañana ahí andan comprando en el Oxxo”, “últimamente he conocido a muchas chicas que les propones beber Tonayán y aceptan a la primera, o ellas te lo proponen”, afirmó.

“Entre más corriente, más ambiente”, concluyeron algunos –en tono bromista– cuando se les cuestionó sobre el consumo de bebidas alcohólicas.

Autoridades de salud y de economía detectaron desde la década pasada el boom de “destilados de agave” que se comercializaban sin tener un marco jurídico específico que los regulara. Desde hace años, casas destiladoras –regadas en casi todo el país– expanden la distribución de productos a grandes cadenas de tiendas de conveniencia y supermercados, sin que se informe sobre la composición de sus productos.

Denuncias ciudadanas exponen que algunas de estas bebidas tienen entre sus ingredientes sustancias tóxicas –como tinte para el cabello– para darles el olor, sabor y color cercanos al tequila. Se ha comprobado que dañan al organismo sin necesidad de exceso, provocando ceguera, derrames cerebrales y afectaciones irreversibles al sistema nervioso.

En ese contexto, nuevas generaciones de mexicanos se han ido adentrando en un universo lleno de dudas, irregularidades y omisiones… Ese es el alcance que han logrado estas empresas para convertir a México en “la nación Tonayán”.

Información tomada de Sinembargo