Los militantes y algunos lideres del Partido Acción Nacional encontraron como nuevo deporte rasgarse las vestiduras con los actos anticipados que SI están realizando en diversas regiones del estado de Chihuahua los postulantes a la candidatura al gobierno por Morena.
Por ejemplo, el evento encabezado por la senadora con licencia Andrea Chávez, quien reunió a algunos cientos de simpatizantes esta semana en chihuahuitas tierras (Por cierto hubo quienes vieron cierto desdén por el acto) entre lonas, porras, pancartas, propaganda y un formato que cualquiera identificaría como un mitin de promoción política.
¿Son actos anticipados de campaña? Pues claro, son anticipados y, ayer, vimos como el alcalde con licencia Cruz Pérez Cuellar anda prometiendo hasta carreteras especificas. Esto consta en el mismo video que su equipo de comunicación nos compartió a los medios.
Los panistas en distintos grupos y plataformas digitales levantaron la voz para exigir la intervención del Instituto Estatal Electoral y hasta pareciera que descubrieron, apenas este fin de semana, la existencia de los actos anticipados de campaña.
El problema es que la memoria suele jugar malas pasadas.
Porque si de promoción personalizada hablamos, el PAN lleva muchos meses recorriendo exactamente el mismo camino. Ahí están los espectaculares, otros actos de posicionamiento en eventos medianos y masivos, las brigadas del toca-toca, los cruceros, las reuniones y los eventos cuidadosamente diseñados para sembrar nombres y rostros rumbo al 2027.
Todavía está fresca la imagen del mega crucero organizado hace algunos meses en la capirucha con el supuesto de una nueva asociación que curiosamente se llama “Que Bonilla es Chihuahua”. Ahí cientos de personas (Muchos funcionarios de la administración municipal) se juntaron en la intersección de Ortiz Mena y Mirador, y mostraron lonas, inflables y dieron volantes y banderines con el lema que inserta el apellido del alcalde capitalino.
Después llegaron las variantes: “Que Bonilla es Juárez”, “Que Bonilla es Parral”, “Que Bonilla es Delicias”, replicando la misma fórmula en distintas regiones del estado.
También han inundado el estado espectaculares, que según los medios de comunicación contratan para promoverse entre la ciudadanía y, casualidad, es con la entrevista del personaje que se encuentra en busca de una candidatura.
Quien se mete al baile debe estar consciente de que habrá pisotones o, mejor dicho, a puñaladas iguales, llorar es cobardia. Quien utiliza la promoción anticipada como herramienta para posicionarse pierde autoridad moral para escandalizarse cuando el adversario hace exactamente lo mismo.
En medio de este escenario apareció Alejandro Domínguez con una denuncia dirigida contra varios aspirantes panistas por la publicidad instalada en diferentes puntos del estado.
La acción puede tener sustento legal. Incluso podría abrir un debate interesante sobre los límites de la propaganda política.
Sin embargo, también deja una pregunta inevitable. ¿De verdad esa es hoy la prioridad del PRI?
Porque mientras el dirigente estatal concentra energías en denunciar espectaculares, el Revolucionario Institucional atraviesa una de las etapas más complicadas de su historia, particularmente en Ciudad Juárez.
Aquí la estructura prácticamente desapareció del radar ciudadano. En la pasada elección, la del 2024, su capacidad de apoyar a la alianza con representantes de casilla fue prácticamente nula.
Los liderazgos son cada vez más escasos. La presencia territorial es mínima. Las colonias dejaron de sentir al partido.
Quizá antes de convertirse en árbitro de la contienda entre Morena y el PAN, Alejandro Domínguez tendría mejores resultados si dedicara parte de ese esfuerzo a rescatar a un partido que en esta frontera vive conectado a respiración asistida.
Esperemos a ver si llegan las denuncias a los tribunales electorales, al tiempo.
Hasta mañana.







