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Pa’ atrás proyecto vial en el bordo

Resulta que aquella idea de utilizar el bordo de protección del Río Bravo como vialidad alterna durante las obras del puente de Valle del Sol acaba de recibir un buen frenón.

No sabemos si rechinaron las llantas o se cayó algún buen negocio, pero el caso es que el proyecto presentado ante la Comisión Internacional de Límites y Aguas, CILA, no contempla utilizar el bordo como calle.

Los ambientalistas se enteraron hace algunas semanas de la intención de desahogar el tráfico que provocarán los trabajos del puente tomando el espacio destinado a la protección del río, al considerarlo una opción fácil y pragmática.

Y mientras ellos decían eso, desde el Gobierno Municipal se reconocía que la alternativa todavía estaba siendo analizada.

El alcalde suplente, Héctor Ortiz, había señalado que se continuaba trabajando con esa posibilidad y que sería la Coordinación de Seguridad Vial la encargada de explicar los detalles de la desviación que se pretendía utilizar durante los trabajos del puente.

Se dijo como para calmar las aguas que la solución, de así ser acordada, seria temporal. El problema es que ese “mientras tanto” ya lo hemos escuchado y suele transitar hacia lo permanente. En mi barrio le llaman hacer concha y en mi iglesia algo así como per secula seculorum, es decir por los siglos de los siglos.

Y por eso los ambientalistas decidieron levantar la voz. El más fuerte y consistente es el Colectivo Sierra de Juárez, que llevó su preocupación ante CILA. La respuesta finalmente llegó y, para su fortuna y para la fauna que habita en esa zona, el proyecto presentado ante la comisión no incluye esa alternativa vial.

Así que, por lo pronto, pueden respirar tranquilos los tecolotes llaneros, las liebres, los correcaminos, las aves migratorias y hasta las ratas de campo que todavía tienen la osadía de sobrevivir en una ciudad que cada día les va quitando un pedazo de territorio.

Buena noticia para la preservación del tecolote llanero, ese pequeño habitante de mirada seria, que está catalogado como especie sujeta a protección especial dentro de la NOM-059-SEMARNAT-2010.

Lo interesante de todo este asunto, es que los ambientalistas no tuvieron que bloquear una calle, treparse a una máquina ni montar un campamento en medio del bordo. Hicieron algo ejecutivo y dinámico, pues primero preguntaron, documentaron y exigieron una respuesta, se enfrentaron a la burocracia y le ganaron, al menos hasta ahora.

Eso debería servir como recordatorio para quienes creen que la participación ciudadana solamente sirve para hacer ruido en redes sociales y que la exigencia de derechos solamente se logra llevar a buen puerto afectando a terceros.

Claro que el puente de Valle del Sol tendrá que construirse y claro que las autoridades tendrán que resolver el problema de movilidad que inevitablemente generarán las obras. Nadie está diciendo que los conductores deban quedarse atrapados en el tráfico como castigo colectivo.

Pero esta vez los ambientalistas pueden presumir una pequeña victoria. No salvaron al mundo, pero sí consiguieron que un proyecto que amenazaba con convertir el bordo en calle diera, por lo menos, un paso hacia atrás.

Hasta el lunes.

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